La Fórmula 1 disputa este fin de semana el GP de Ciudad de México, donde una de las principales preocupaciones de los equipos está relacionada con la refrigeración de los autos debido a las exigencias del Autódromo Hermanos Rodríguez, ubicado a unos 2.200 metros sobre el nivel del mar. La menor densidad del aire dificulta la refrigeración de los componentes y, al mismo tiempo, obliga a las unidades de potencia a trabajar de manera diferente para generar la misma cantidad de energía.

En este contexto, seis de los once equipos de la grilla presentaron modificaciones en sus autos. Alpine introdujo un cambio en la configuración del escape para el GP de Ciudad de México. La escudería francesa modificó la geometría de una aleta ubicada en la salida del escape, en una actualización destinada a mejorar la confiabilidad y adaptar el componente a las condiciones ambientales y a las exigencias aerodinámicas del circuito mexicano.

Por su parte, McLaren amplió y rediseñó las salidas de refrigeración de la carrocería. La modificación, desarrollada específicamente para el trazado mexicano, busca responder a las mayores exigencias de refrigeración de la unidad de potencia. Las aberturas se extendieron hacia la parte delantera y recibieron un nuevo diseño para aumentar la capacidad de disipación del calor.

Red Bull presentó dos actualizaciones para el GP de Ciudad de México. Según el documento oficial publicado por la Federación Internacional del Automóvil (FIA), las modificaciones afectan la cubierta del motor y los pontones laterales. En el primer caso, el equipo amplió las salidas de refrigeración existentes e incorporó nuevas aberturas en los sectores exteriores. El objetivo es mejorar el flujo de aire que atraviesa los radiadores y aumentar la capacidad de refrigeración.

La segunda modificación se encuentra en los pontones laterales. Red Bull revisó su geometría y la línea de unión entre esta estructura y el piso del auto. El cambio busca optimizar el comportamiento del flujo de aire por debajo de la entrada del conducto del radiador, con el objetivo de generar mayor carga aerodinámica en esa zona sin comprometer la estabilidad del monoplaza.

Por último, Ferrari también introdujo modificaciones en la carrocería para responder a las exigencias de refrigeración del circuito mexicano. La escudería italiana amplió la salida trasera de aire e incorporó paneles con aberturas en la parte superior de los pontones laterales, con el propósito de mejorar la disipación del calor.

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Ferrari trabajó para mejorar la refrigeración del motor de la SF-26. (Foto: Ferrari)

Las modificaciones aumentan la capacidad de refrigeración de la unidad de potencia. Sin embargo, Ferrari reconoció que esta mejora se produce a costa de la eficiencia aerodinámica del auto, como consecuencia de la necesidad de priorizar la disipación del calor ante las condiciones particulares del circuito mexicano.

Racing Bulls también presentó dos modificaciones por los mismos motivos. Los cambios se concentran en la cubierta del motor y las aberturas de refrigeración de la carrocería. El equipo amplió la salida superior trasera para mejorar la capacidad de refrigeración de la unidad de potencia. Además, incorporó una opción adicional de panel con aberturas en la parte delantera, que permite aumentar el flujo de aire a través de los radiadores en condiciones extremas.

Por su parte, Audi no introdujo modificaciones relacionadas con la refrigeración, sino con el rendimiento aerodinámico. Según el documento oficial de la FIA, la escudería alemana revisó la geometría del deflector del conducto de freno trasero. El objetivo de esta actualización es aumentar la carga aerodinámica en la zona posterior del monoplaza y, en consecuencia, mejorar el rendimiento general del auto.

La Fórmula 1 disputará este fin de semana el GP de Ciudad de México, en el circuito Hermanos Rodríguez.

Arte: Fabrizio Santini / Grande Premio en Español