Sainz y Alonso, España que ha ganado en Fórmula 1: la clasificación de los dos pilotos españoles victoriosos

España, en la historia de la Fórmula 1, ha tenido dos intérpretes capaces de convertir el talento en victorias y continuidad al más alto nivel: Carlos Sainz y Fernando Alonso. No es una lista larga, pero sí una lista de peso. Por un lado está Sainz, un piloto moderno, metódico, que ha crecido con paciencia hasta convertirse en un ganador creíble en distintos contextos técnicos. Por otro está Alonso, la referencia absoluta del automovilismo español en F1, dos veces campeón del mundo y aún central en el relato del paddock por su longevidad, carisma y calidad al volante.

Carlos Sainz, 4 victorias: solidez, crecimiento y madurez tardía

Carlos Sainz ocupa el segundo puesto entre los españoles con más Grandes Premios ganados en Fórmula 1, con un total de 4 victorias. Es una cifra que explica bien su trayectoria: no la de un predestinado capaz de dominar desde el inicio, sino la de un piloto construido con el tiempo, cada vez más completo temporada tras temporada. Actualmente compite con Williams, después de haber pasado por Toro Rosso, Renault, McLaren y Ferrari, un recorrido que respalda su reputación como profesional fiable, técnico y adaptable.

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La primera victoria llegó en Silverstone en 2022, al término de un fin de semana que también le dio su primera pole y la liberación definitiva tras una larga espera. El segundo triunfo fue en Singapur 2023, probablemente el más emblemático desde el punto de vista táctico, al romper la racha de Red Bull con una gestión brillante del ritmo y la degradación de los neumáticos. En 2024 llegaron las otras dos victorias: Melbourne, en un regreso cargado de simbolismo por su fortaleza mental, y Ciudad de México, donde firmó el cuarto éxito de su carrera. Sus cuatro victorias oficiales son, por tanto, Gran Bretaña 2022, Singapur 2023, Australia 2024 y México 2024.

El valor de Sainz, sin embargo, no se mide solo por el número de triunfos. Su perfil es el de un piloto que rara vez desperdicia un fin de semana, que sabe leer las carreras y que ha sabido transformarse de promesa interesante en un hombre clave dentro de cualquier equipo. Por eso su nombre sigue teniendo un peso relevante en el paddock, aunque no esté asociado al grupo de máximos favoritos al título. En este sentido, las cuotas de la temporada publicadas por los portales autorizados dedicados a la formula 1 reflejan bien la percepción actual: Sainz es considerado un outsider de alto nivel, respetado por su experiencia y consistencia, pero todavía por detrás —al menos sobre el papel— de los principales candidatos al campeonato.

Hay además otro elemento que refuerza su posición en la historia española de la categoría: Sainz ha ganado en una era extremadamente competitiva, en la que convertir una oportunidad en victoria exige precisión absoluta. Nunca ha contado con una superioridad técnica aplastante y, precisamente por eso, sus triunfos han tenido a menudo el sabor del trabajo construido, de la carrera pensada, del fin de semana ejecutado con detalle. Cuatro victorias no bastan para acercarse a Alonso en la clasificación nacional, pero sí para consolidarlo como el segundo piloto español más ganador de siempre y como uno de los nombres más sólidos de su generación.

Fernando Alonso, 32 victorias: el monumento del automovilismo español

En lo más alto de la clasificación aparece Fernando Alonso, y la distancia es enorme: 32 victorias en su carrera. Una cifra que por sí sola define su dimensión. Alonso no fue solo el primer gran ganador español en la F1: fue el piloto que cambió la percepción internacional del automovilismo español, llevándolo a una dimensión de título mundial. Con dos campeonatos conquistados y un número de victorias que lo sitúa entre los nombres más importantes de la era moderna, su trayectoria sigue siendo la referencia con la que inevitablemente se compara a cualquier otro piloto español.

Las 32 victorias de Alonso pertenecen a una etapa histórica en la que supo imponerse a rivales y contextos técnicos muy diferentes. Su ciclo dorado con Renault le dio los dos títulos mundiales, pero su grandeza no se limita a esos años: fue su capacidad de mantenerse competitivo en distintas épocas, equipos y generaciones lo que lo convirtió en una figura fuera de escala. Su última victoria data del Gran Premio de España 2013, un dato que explica bien la paradoja de su carrera reciente: hace años que no gana, y aun así sigue siendo considerado uno de los pilotos más influyentes y respetados del paddock.

Hoy Alonso continúa compitiendo con Aston Martin y su papel ha evolucionado sin perder relevancia. Ya no es el dominador de mediados de los años 2000, pero sigue siendo una referencia técnica, mediática y simbólica. Su presencia en la parrilla mantiene viva una parte fundamental del imaginario español en la Fórmula 1, porque ningún otro piloto del país ha logrado combinar con tanta fuerza resultados, longevidad y personalidad. También su cifra de podios, ampliamente superior al centenar, ayuda a entender la profundidad de su carrera: las 32 victorias no son episodios aislados, sino la cima de un recorrido basado en la excelencia constante.

La diferencia que lo separa de Sainz en la clasificación nacional es tal que convierte a Alonso en un monumento estadístico además de deportivo. Y, sin embargo, su peso no se limita a los números. Alonso ha dado a España un campeón capaz de cambiar las expectativas de todo un país respecto a la Fórmula 1, abriendo una etapa de interés, pasión y ambición que ha permitido también a pilotos como Sainz crecer en un entorno más sólido y competitivo. En esta clasificación, por tanto, el primer puesto no solo está justificado: es prácticamente incuestionable.