Una demanda de exempleada de Williams desata un escándalo alrededor de la propiedad
El despido de Claudia Schwarz, exdirectora de marketing de Williams, revela una batalla legal con acusaciones de malversación de fondos, racismo contra artistas, homofobia y la posible existencia de un propietario secreto en el equipo de Fórmula 1.
Un escándalo de proporciones se ha desatado por una denuncia de Claudia Schwarz, que se desempeñaba como directora de marketing de Williams entre 2021 y 2022, debido a que ha dejado expuesta una trama alrededor de la propiedad del equipo de Fórmula 1, en los papeles a cargo de Dorilton Capital, un fondo de inversión de Estados Unidos.
Schwarz alegó en su denuncia presentada en el estado estadounidense de la Florida en 2023 que la despidieron tras expresar su preocupación por el sexismo y el racismo de los que fue objeto, con acusaciones que también involucran a la fundación de Lewis Hamilton e incluso a cantantes contratados para un espectáculo privado. La ex empleada llegó a Grove de la mano del entonces jefe de equipo, Jost Capito, para renovar la imagen de la estructura, luego de que ambos trabajaran en Volkswagen.
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Ya en ese momento, la alemana se mudó con su familia a Bermudas desde su país natal, donde Williams declaró que estaba transfiriendo activos a una nueva empresa, Williams IP Holdings, y necesitaba a alguien para el equipo. De acuerdo con la denuncia, a la que accedió The Guardian, que destapó la trama a nivel público, Schwarz dijo que la relación con Dorilton se deterioró después de manifestar preocupación por la forma en que llevaban a cabo los negocios y cuestionó la legalidad de los contratos que se firmaban.
Tras el despido, Schwarz llegó a un acuerdo para recibir una indemnización que, como no se cumplió, motivó la demanda presentada en 2023. A su vez, Dorilton le respondió con otra denuncia en Nueva York donde la acusaron de apropiarse de casi 7 millones de dólares en gastos inflados y que Darren Fultz, director ejecutivo del holding, ignoró el presunto fraude. Estos costos incluían reservas de vuelos y hoteles, así como honorarios que cobró a Dorilton por servicios prestados por su propia agencia, Stilus.
Schwarz y Fultz negaron las acusaciones, y ella misma dijo que el ex director ni siquiera era su jefe. Sin embargo, el mayor escándalo tiene que ver con la propiedad. Poco después de la demanda interpuesta por Dorilton, la revista británica Business F1 publicó un artículo con el titular «Una zorra que se infiltró en Williams», en el que se describía a Claudia como poseedora de «un atractivo seductor combinado con una confianza extrema, que usa sus encantos femeninos para conseguir oportunidades y, cuando tiene a un hombre en mente, más le vale andarse con cuidado, porque cuando está en modo seductora, tiene un aura irresistible».
La situación fue escalando poco a poco, porque Schwarz tuvo que despedir a los empleados de sus empresas por las acusaciones de Business F1. En documentos judiciales, alega que Dorilton estuvo detrás de la historia, en un clásico acto de difamación. El grupo lo niega, e intentó demostrar una supuesta relación entre sus ex empleados, algo que no alcanzaron a probar, de acuerdo con lo que supo el mencionado diario británico.

Claudia y Fultz niegan cualquier relación inapropiada o sexual, pero la ex directora fue por más y aseguró que, en realidad, Williams es propiedad de un empresario misterioso llamado Peter de Putron, de 62 años, y que Dorilton afirma que es solo un inversor. De Putron logró su inmensa fortuna mediante el trading cuantitativo, un método matemático basado en algoritmos e inteligencia computacional para predecir fluctuaciones.
Para The Guardian, De Putron forma parte de una “red de empresas fantasma, fondos y participaciones con sede en paraísos fiscales, difíciles de rastrear«. Dorilton luchó obstinadamente en los tribunales para impedir que el multimillonario fuera citado a declarar, alegando que no tenía control directo sobre el equipo de Fórmula 1. Sin embargo, el argumento del inversor pasivo se desmoronó en octubre de 2025. Fue entonces cuando el juez del caso, Andrew Borrok, solicitó formalmente al Tribunal Real de Jersey que citara a De Putron a declarar.
Hasta entonces, durante los primeros casi dos años del proceso, el multimillonario figuraba como tercero implicado, e incluso su nombre podía ocultarse en los registros públicos del procedimiento. Esto cambió por una decisión del tribunal, donde se obligó a De Putron, residente en Jersey, isla perteneciente al Reino Unido, porque se comprobó que estaba en la gestión diaria del equipo Williams y que participó en la decisión de despedir a Schwarz.

“Ahora resulta evidente que es simplemente inapropiado que los demandantes oculten el nombre del Sr. De Putron con el pretexto de que es un mero inversor pasivo”, dictaminó el juez. En su testimonio en la demanda laboral que interpuso contra Dorilton, el ex director ejecutivo Darren Fultz reveló que no existen fotos de De Putron en internet y que los empleados tenían expresamente prohibido mencionar el nombre del magnate en las oficinas y reuniones de Williams.
De Putron no podía ser mencionado por ninguno de los empleados de Williams, según se supo en la causa a través de la aplicación Signal, donde utilizaban siglas o alias y un apodo entre altos cargos: “Nuestro querido líder”. Fultz reveló en sus declaraciones que el empresario recibió una credencial de seguridad en una visita a las oficinas de Dorilton en Nueva York con la foto y el nombre del actor Ralph Macchio, el eterno Daniel Larusso de la saga de películas Karate Kid.
La propia F1 se quiso desligar del caso porque tiene la licencia para uso de su nombre en la revista Business F1 y llegó a un acuerdo para no ser parte de la demanda de Schwarz, que luego retiró la demanda también contra la revista por difamación, aunque retomó la acusación a finales del año pasado por su despido y agregó a De Putron como demandado, ya que había supervisado y autorizado el artículo en su contra en la mencionada revista sólo porque ella se negó a cumplir con sus órdenes, que consideraba discriminatorias, y continuó haciendo preguntas sobre las operaciones de Williams en Bermudas.
En resumen, existen dos demandas en curso en el mismo tribunal del estado de Nueva York. En una, Dorilton demanda a Schwarz por incumplimiento de contrato y fraude, alegando que le cobró indebidamente 6,9 millones de dólares. En la otra, Schwarz demanda a Dorilton, De Putron y Williams IP Holdings por difamación y por reclamaciones derivadas de su despido y del informe de Business F1. Existe otra demanda, esta vez por incumplimiento de contrato, presentada ante un tribunal federal estadounidense contra Williams y Savage, pero el caso se encuentra actualmente suspendido y a la espera del resultado del proceso en el estado de Nueva York.

Lejos de terminar, el escándalo promete continuar porque el tribunal local fijó la fecha para un juicio en junio del año que viene. De acuerdo con lo que pudo saber GRANDE PREMIO, la revista Business F1 está inactiva desde junio del año pasado y registró la creación de la empresa en Companies House, la agencia gubernamental británica responsable de legalizar y regular cualquier empresa en el país, el 30 de junio de 2020, poco menos de dos meses antes de la venta oficial de Williams a Dorilton Capital. Según el gobierno británico, la empresa está ahora liquidada; es decir, ha cesado sus operaciones y vendido sus activos.
En una parte de la demanda, Schwarz afirma que “finalmente se descubrió que Peter de Putron había establecido la operación en Bermudas para obtener beneficios fiscales personales. Sin embargo, estas operaciones no se realizaban de conformidad con la ley de Bermudas”. El misterioso empresario calificó el caso de “pura ficción” y argumentó que, incluso considerando los hechos presentados, “la demanda no ofrece ninguna alegación fáctica que respalde la inferencia de que estos supuestos motivos tengan alguna relación con la rescisión de los contratos en cuestión”.
Fultz ratificó las versiones de Schwarz de discriminación a artistas negros por parte de De Putron, lo que motivó su despido posterior a la carrera de Austin de la F1 en 2022. Aparte de esto, la ex directora acusó al empresario de bloquear los planes de marketing dirigidos a la comunidad LGBTiQ+ no solo por posibles patrocinadores, sino por convicciones personales. De Putron desmintió esto alegando que era todo inventado. A su vez, Claudia acusó al equipo de no querer unirse a la Comisión Lewis Hamilton, que apoya a las minorías que desean trabajar o competir en el automovilismo.

Mientras que De Putron se defiende de las acusaciones de Schwarz, Dorilton sostiene que la despedida empleada no tenía buen rendimiento en su trabajo y que creaba un ambiente hostil de trabajo. En los autos judiciales consta que los dueños de Williams encargaron un informe de 132 páginas a la firma de marketing y publicidad Harper Litigation Consulting and Research LLC, el cual consta en los autos judiciales. Con este informe, pretenden justificar el despido de Claudia.
Jost Capito defendió a su empleada en una declaración judicial: “Supervisábamos el rendimiento de todos los equipos semanalmente, y Claudia cumplió absolutamente todos los indicadores clave de rendimiento (KPI) dentro del presupuesto. Basándome en mi experiencia con ella, no creo que ninguna de las acusaciones sea cierta”.
“El ambiente allí parecía el típico club de hombres, donde las mujeres eran tratadas como objetos. Cumplí con mi trabajo y obtuve resultados, pero después de que me despidieron, afirmaron que había tenido una aventura con el director ejecutivo y que había ganado millones gracias a ello. En realidad, y confirmado por documentos judiciales, el Sr. Fultz nunca firmó mis contratos; ni siquiera lo conocía personalmente en ese momento”, dijo Claudia.
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La Fórmula 1 volverá a las pistas con el Gran Premio de Mónaco, la sexta prueba del campeonato 2026, entre el 5 y el 7 de junio.