La FIA pretende el regreso de los motores V8 a la Fórmula 1 y se enfrenta a los fabricantes

En medio del debate por el nuevo reglamento de la Fórmula 1 2026, que ya sufrió modificaciones después de tres grandes premios, el presidente de la FIA, Mohammed Ben Sulayem, es el principal impulsor de la vuelta de los motores V8, lo que contrasta con lo que pretenden los fabricantes de unidades de potencia.

Lo que comenzó con bombos y platillos por parte de la Fórmula 1 y la empresa dueña de los derechos comerciales, Liberty Media, ha ido desapareciendo con el paso de los meses y el nuevo reglamento que permite igualar la prestación de la unidad eléctrica con la unidad de combustión interna en un 50% está resultando mucho peor de lo que pensaban.

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Y es que, incluso pilotos como Lando Norris que defendían las nuevas regulaciones, pasaron a criticarlas por la excesiva gestión de la energía. Max Verstappen, cuatro veces campeón del mundo, declaró desde el comienzo que no le gustaba manejar estos autos desde las primeras simulaciones y fue el más incisivo en pedir un cambio radical de los motores actuales. Incluso hasta Norris dijo que le parece mejor quitar la unidad eléctrica de los motores híbridos actuales.

Por esto, es que las palabras de Mohammed Ben Sulayem, el presidente de la Federación Internacional del Automóvil, sobre la vuelta de los motores V8, resuenan cada vez más no solo en el paddock, sino también en los espectadores y prensa especializada. Desde la presentación de los autos de la F1 en Londres el año pasado que el funcionario quiere una revolución en las unidades de potencia para el futuro de la categoría, aunque con combustibles sostenibles. Y ya no son pocas las voces que han comenzado a apoyarlo.

A sabiendas de que el espectáculo en pista no fue nada bueno en las primeras carreras de la F1 2026, la categoría se reunió con la FIA, con los equipos y los pilotos para paliar el efecto de la diferencia de velocidad, lo que causó el accidente de Oliver Bearman en el GP de Japón, reduciendo un poco la gestión de energía en la batería, lo mismo con el “superclipping”, y un aumento de potencia en clasificación y carrera.

Todos estos cambios buscan mitigar un reglamento técnico que se había pensado como una evolución de la era híbrida, que comenzó en 2014, y que no atrajo a los fabricantes de motores que se había pensado. Cierto es que Honda regresó en 2015, pero sus unidades de potencia no ganaron hasta varios años después, ya con importantes cambios técnicos para aumentar la velocidad de los autos y reducir el poco ruido que había en los primeros V6 híbridos. El dominio deportivo de Mercedes provocó la espantada de aficionados y de sponsors, forzando al cambio en la cúpula de la F1 con la llegada de Liberty Media en lugar de Bernie Ecclestone.

Honda, que se fue de manera oficial en 2021, regresó en 2026, seducida por la asociación con Aston Martin, pero, tal como ocurrió con McLaren, los motores tienen demasiados problemas de fiabilidad y rendimiento. Audi y General Motors, a través de Cadillac, ingresaron por primera vez en la F1 como motoristas, y como equipos de fábrica, por el equilibrio entre la parte eléctrica y el motor de combustión, algo que ya se discute que no ocurrirá en 2027. Entonces, ¿Qué pasará con los principales defensores del reglamento de 2026?

Kimi Antonelli conquistó el GP de Miami. (Foto: Mercedes)

La FIA ya propuso reducir la incidencia eléctrica y aumentar la potencia del motor a combustión, lo que va “en contra” de las ideas de Audi y de GM de potenciar el desarrollo de sus motores eléctricos para volcarlos luego en los autos de calle. Además, Ben Sulayem es un gran defensor de los V8 y esto incluso fue avalado por Toto Wolff, el jefe de Mercedes, quien habló de la “tradición” de esos motores en la casa alemana y no vio con malos ojos un cambio de ser necesario.

Incluso, Audi dejó de lado su esperado regreso al WEC y cerró todos sus programas oficiales de carreras clientes en pos de su debut en la Fórmula 1. La opinión generalizada en contra del actual reglamento parece haber dejado al fabricante alemán demasiado solitario en su defensa de la estructura técnica. Aunque no se diga en voz alta, los equipos y los pilotos entendieron que el reglamento de este año no ha funcionado y no fue lo que imaginaban en un principio. Por esto, se esperan aun más cambios no solo en 2026, sino para 2027 y más allá.

Ben Sulayem se animó a vaticinar el regreso de los V8 para 2030, dado que no necesitarían del consenso con los equipos y la FIA para implementarlo. Mientras, la F1 no quiere perder todo el terreno ganado en estos años con la cantidad de espectadores en cada carrera y la repercusión en redes sociales. A su vez, otra voz que quedó sola es la de Stefano Domenicali, el CEO de la categoría, que defiende a ultranza el reglamento y hasta utilizó una encuesta para decir que los fans estaban a favor en una muestra muy pequeña de respuestas.

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Laurent Mekies asegura que Max Verstappen continuará en la F1 (Foto: Red Bull Content Pool)

A diferencia de otros momentos de más tensión entre la FIA y la F1, ambas partes saben que se necesitan de la otra para mantener el éxito y los cambios en el reglamento han comenzado en ir a una dirección que guste más a los pilotos y a los aficionados haciendo a un lado lo que pretenden los fabricantes de motores. Solo el tiempo dirá si el presidente de la entidad habrá “ganado” su batalla “personal” sobre los V8 y si la categoría los terminará adoptando, haciendo a un lado el modelo eléctrico. Por ahora, cuantos más fabricantes, mejor, pero esto, a largo plazo, puede ser contraproducente, y es un delicado equilibrio a conseguir. Pero necesario para mantener el negocio en su estado actual.