La Fórmula 1 se americaniza cada vez más… ¿Y va en camino de perder su esencia?

En su afán por conquistar al público de Estados Unidos, la F1 presenta un proceso de transformación. ¿El tradicionalismo europeo de la categoría da paso a un nuevo producto de consumo masivo para el mercado norteamericano?

Luego del desembarco de Liberty Media en la Fórmula 1 en 2017, la categoría comenzó un acercamiento al público de Estados Unidos, un mercado que siempre le resultó esquivo. Primero apeló al entretemiento mediante la serie de Netflix «Drive to Survive», y recientemente agregó nuevas carreras en el país norteamericano, con la llegada del GP de Miami a partir de 2022 y el retorno del GP de Las Vegas desde 2023. En paralelo, también se dio el retorno un piloto del país a la grilla después de siete años, con la presencia de Logan Sargeant en el equipo Williams.

Sin embargo, este proceso natural de captar nuevo público comenzó a impactar con cambios en la pista. Esta vez, una de las primeras medidas fue la introducción de las carreras sprint. Y recientemente, la categoría transmitió la idea de eliminar sesiones de entrenamientos por tandas competitivas.

Ya en el último GP de Australia, se dio la situación de incluir banderas rojas en situaciones que no lo ameritaban, forzando a realizar relargadas en vez de neutralizar la competencia con autos de seguridad. En Albert Park, la Fórmula 1 tuvo tres las banderas rojas en una misma carrera por primera vez en toda su historia; y con un espectáculo final de doce autos, varios accidentes y roturas varias.

En este video, Esteban Nieto analiza este período de transformación que atraviesa la Fórmula 1, desde su tradicionalismo europeo a un producto de consumo masivo destinado al público de Estados Unidos. Y plantea la incógnita si este proceso será acompañado por sus fanáticos de la vieja escuela.

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