Colapinto y un GP de China que marca el rumbo a seguir
Franco Colapinto logró en el GP de China su mejor actuación desde que es piloto de Alpine, en una carrera que mostró evidentes progresos para apuntalar su camino en la Fórmula 1.
El Gran Premio de China dejó múltiples focos de análisis. Además del bautismo triunfal de Kimi Antonelli y el primer podio de Lewis Hamilton con Ferrari, Franco Colapinto logró sumar su primer punto de la temporada con uno de los rendimientos más sólidos del pelotón medio. En un fin de semana exigente por el formato sprint, el argentino evolucionó sesión a sesión en Shanghai y selló su mejor actuación desde su llegada a Alpine en la Fórmula 1. Un resultado que, sin dudas, marca un punto de inflexión.
Si bien tuvo un viernes complicado, Colapinto mostró un salto claro a partir de la clasificación del sábado. Con un tiempo de 1m33s357 en Q2, quedó a apenas cinco milésimas de la Q3, evidenciando mejoras clave: por un lado, en su rendimiento en vuelta rápida; y por otro, en lo técnico, con una puesta a punto más equilibrada y un mejor aprovechamiento del neumático a lo largo de toda la vuelta.
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Este progreso también se reflejó del otro lado de los boxes, con la séptima posición de largada de Pierre Gasly. El francés, por ahora, cuenta con evoluciones que el equipo planea trasladar al auto de Colapinto de cara al próximo Gran Premio de Japón, lo que podría reducir aún más la brecha interna.
Para el domingo, el argentino partía desde la 12ª posición, aunque se vio beneficiado por los problemas de McLaren, que dejaron fuera de juego a Oscar Piastri y Lando Norris en la largada. Tras los primeros metros, un trompo entre Isack Hadjar y Oliver Bearman lo posicionó sexto con neumático duro, una elección que le permitía proyectar una carrera a una sola parada y con un stint inicial largo.
Sin embargo, el desarrollo de la carrera alteró ese escenario. El abandono de Lance Stroll y la salida del auto de seguridad abrieron una ventana de boxes anticipada. Colapinto heredó posiciones y llegó a ubicarse segundo, pero a costa de un desgaste mayor en sus neumáticos respecto a sus rivales directos. Esa diferencia estratégica lo condicionó en el siguente tramo, obligándolo a defenderse con menos grip hasta su parada en la vuelta 30 para montar el compuesto medio.
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El momento crítico para la carrera de Franco llegó apenas dos giros después, cuando un incidente con Esteban Ocon derivó en un trompo tras un intento de sobrepaso del francés, que terminó penalizado. Y más allá de una pérdida de tiempo y algunos daños menores, el argentino logró recomponerse y mantener un ritmo competitivo en el stint final, evitando una caída mayor en el clasificador.
Al bajarse la bandera a cuadros, el décimo puesto final —y su primer punto del año— no solo refleja eficacia, sino también evolución. En una carrera marcada por abandonos y problemas mecánicos, la fiabilidad del Alpine y la ejecución del piloto fueron claves para capitalizar la oportunidad, con una largada efectiva y un ritmo sostenido incluso en condiciones adversas.

Desde lo técnico, uno de los puntos más destacados fue su consistencia en tandas largas. Exceptuando el momento del toque de Ocon, Colapinto nunca evidenció una caída brusca en su ritmo, lo que sugiere un buen control de la temperatura en el eje delantero y una correcta puesta a punto del auto.
Así, Colapinto cerró en China un fin de semana que combina progreso técnico, madurez en carrera y capacidad para maximizar un paquete aún en desarrollo. Un rendimiento que, más allá del resultado, empieza a consolidarlo como un piloto cada vez más consistente dentro de la Fórmula 1.