Álex Palou y Alexander Rossi llegaron esta semana al circuito de Sebring para realizar una nueva tanda de pruebas a bordo del IR-28, el nuevo auto de IndyCar para la temporada 2028. La elección del trazado ubicado en el estado de Florida no fue casual, ya que la combinación de sectores de asfalto y cemento, además de las ondulaciones, permite recopilar datos importantes para el desarrollo del monoplaza.
Entre las principales novedades del modelo se destacan los alerones delantero y trasero, optimizados para combinar diseño y eficiencia en los diferentes tipos de circuitos, además de un auto aproximadamente 45 kg más liviano y con una aerodinámica mejorada, pensado para favorecer las disputas en pista. El chasis también fue diseñado para incorporar unidades de potencia híbridas V6 biturbo de 2,4 litros, que reemplazarán a los actuales motores de 2,2 litros.
Ahora pentacampeón de IndyCar, Palou fue el encargado de salir a pista el lunes, cuando completó 43 vueltas y registró un mejor tiempo de 53s3. El español sufrió una interrupción en su prueba después de aproximadamente dos horas debido a un problema en el sistema de alimentación de combustible de alta presión, que provocó que el IR-28 quedara detenido en medio del circuito. Tras reemplazar los componentes necesarios, la actividad se reanudó sin nuevos inconvenientes.
“Estamos intentando someterlo a las condiciones más exigentes posibles durante las pruebas”, declaró Palou al sitio oficial de IndyCar. “Es un circuito bastante irregular. Antes de fabricar todos los autos nuevos, queremos asegurarnos de que supere esta prueba de resistencia y esté listo para competir. Estamos intentando acumular la mayor cantidad de kilómetros posible y descubrir qué componentes se rompen para poder solucionar los problemas”, explicó.
“El sistema de refrigeración mejoró muchísimo desde que comenzamos las pruebas, hace algunos meses. Fue un avance enorme y era algo que veníamos pidiendo desde hace mucho tiempo para el auto actual. Tenemos un conducto bastante grande justo delante de nosotros en el IR-28 que dirige el aire desde abajo hacia arriba y mejora muchísimo el flujo aerodinámico. Fue un cambio enorme”, completó.
Rossi fue el encargado de continuar con las pruebas este martes. El programa incluyó la evaluación de los sistemas fundamentales y del rendimiento del auto, como continuación del trabajo realizado en las sesiones anteriores en el óvalo de Indianápolis. El objetivo en Sebring fue analizar el comportamiento del conjunto a lo largo de una cantidad considerable de vueltas e identificar posibles problemas que pudieran aparecer con un mayor kilometraje, especialmente sobre superficies irregulares y con numerosas ondulaciones.

“Este auto es, en muchos aspectos, una evolución bastante significativa respecto del que tenemos actualmente”, celebró el estadounidense. “Lo bueno de este lugar es que tiene el asfalto de peor calidad entre los permanentes. En cierto modo, simula las condiciones de un circuito callejero”, evaluó.
“Como es un circuito permanente, se utiliza bastante y, por eso, ofrece más adherencia que un callejero. Pero, en términos de ondulaciones, cambios de pavimento y sectores con variaciones complicadas en el asfalto, esa es la razón por la que todos vienen a probar acá. En cierto modo, es un anticipo de lo que nos vamos a encontrar en los circuitos callejeros”, concluyó Rossi.
Además de las actividades con el IR-28, Kyle Kirkwood y Scott McLaughlin, representantes de Andretti y Penske, respectivamente, también estuvieron en Sebring para probar los neumáticos de Firestone. Sin embargo, ambos giraron al volante del Dallara DW12. Esto se debe a que los cambios en el peso del auto, la aerodinámica y las características de la suspensión influirán en las exigencias de construcción y rendimiento de los neumáticos.
La próxima fecha de IndyCar recién se disputará en 2027. El GP de San Petersburgo abrirá la temporada del año que viene entre el 5 y el 7 de marzo.