En una entrevista con el podcast High Performance, Rob Smedley ofreció un extenso relato sobre el accidente que sufrió Felipe Massa en la clasificación del GP de Hungría de Fórmula 1 de 2009, causado por una pieza que se desprendió del auto de Rubens Barrichello, que terminó con un impacto en el casco, causándole una conmoción cerebral, una fractura y un corte de 8 cm en la ceja.

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Massa había perdido el título de 2008 contra Lewis Hamilton a pesar de haber ganado el GP de Brasil, la cita final, y Smedley veía avances en el rendimiento del entonces piloto de Ferrari como ingeniero al año siguiente: “Para mí y para el equipo, en términos operativos, fue otro pequeño paso adelante con respecto a 2008. Él también dio un pequeño paso adelante, mostrando un rendimiento constante y muy bueno. Fue una carrera que se adaptó bien al coche, y pensé que podíamos obtener un buen resultado en la clasificación, aunque el coche era pésimo; siempre estuvo entre los diez primeros en la clasificación”.

“Acababa de empezar la vuelta. Entró en la curva 5 y lo vi reducir la velocidad. No fue un accidente. Redujo la velocidad como si se le hubiera averiado el motor o la caja de cambios. Fue el típico caso de un coche acercándose a un punto de frenado, pero demasiado rápido. Cuando lo vi reducir la velocidad, fui a la radio y le pregunté: ‘¿Qué pasó?’. No hubo respuesta, enseguida pensé que estaba cabreado y no quería hablar. Estaba en plena clasificación y se le había averiado el motor o la caja de cambios, algo así. No quería hablar”, continuó.

Como el golpe dejó a Felipe totalmente inconsciente, no respondía a la radio de su ingeniero. Rob siguió con su relato: “Entonces lo vi detenerse bruscamente. La telemetría se cayó, así que pensé: ‘Oh, se estrelló. No solo estaba reduciendo la velocidad, se estrelló’. Pero siguió reduciendo la velocidad y luego se estrelló. Pensé: ‘Qué raro. ¿Qué pasó?’. No hubo respuesta. Pregunté al personal del taller, y uno de ellos respondió: ‘Bueno, en la subida, empezó a acelerar y frenar al mismo tiempo, pisando el acelerador a fondo’. Fue extraño. Era una situación completamente nueva y no entendía nada”.

La confusión era tal por un fallo en el cronometraje, que en el box todavía no entendían la gravedad de lo ocurrido. Así lo recordó Smedley: “Entonces, muestran las imágenes de la cámara interior de su coche. No habíamos oído nada todavía, y aparece la cámara. Tiene las manos en el volante, pero empieza a desviarse hacia la izquierda. Luego, se sube a los bordillos. Después, cruza la pista, la zona de grava con baches, y se estrella. Pensé: ‘Acaba de lanzar el coche contra el muro’. Sigue con las manos en el volante, lo cual es muy extraño. Cuando un piloto se estrella, siempre te das cuenta de que, en el último instante, suelta el volante”.

“Seguíamos en esa situación de total confusión, sin saber qué pasaba. Nadie sabía nada. En ese momento, se encendió su radio y oí un gemido horrible, de alguien que sufría mucho dolor. Creo que recuperó la consciencia, tanteando a su alrededor, por puro instinto, pulsó el botón y abrió la comunicación. No decía nada, solo gemía. Nos dimos cuenta de que aquello no era normal”, comentó.

El coche de Felipe Massa tras el accidente (Foto: LAT Images)

Tras una sospecha de que un pájaro había golpeado a Massa por una captura de pantalla que tenía Flavio Briatore, entonces jefe de Renault, se vio más tarde que fue lo que impactó a su piloto: “Entonces, surgió la hipótesis de que algo se había soltado del coche de Rubens. Era el muelle auxiliar de la suspensión trasera, que pesaba 800 gramos. Lo llevaron al centro médico, lo sedaron, le practicaron una traqueotomía y lo trasladaron en helicóptero. Había un hospital militar en Budapest con tecnología de punta y médicos especializados en el tratamiento de traumatismos craneoencefálicos. Pero esa noche, la situación era crítica: estaba en el quirófano y la pregunta era si sobreviviría”.

Por último, el ex ingeniero de Ferrari se cuestionó si seguiría en el automovilismo por como fueron las cosas, pero, finalmente, continuó como ingeniero del subcampeón de 2008 hasta 2013: “Fue tan impactante que casi resultaba gracioso, porque su cabeza estaba literalmente el doble de grande de lo normal, toda morada e hinchada. Empezó a hablarme en portugués, luego no sabía quién era yo, después pensó que era un piloto de McLaren. Cuando se dio cuenta de quién era, me pedía que llamara a Stefano [Domenicali] y le dijera que volvería al coche la semana siguiente, que podría participar en los test y que se sentía mucho mejor”.

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La Fórmula 1 está de vacaciones por el parate del verano europeo y retomará las actividades de la temporada 2026 del 21 al 23 de agosto, con el Gran Premio de los Países Bajos, en Zandvoort.